
Con un estilo doodle lleno de pequeños detalles, el cartel diseñado por Borja González Rozalén ha sido el elegido para anunciar las Fiestas Patronales de Pinto 2026. Una ilustración que reúne en una sola composición algunos de los momentos más representativos de las celebraciones, desde la procesión y los encierros hasta los conciertos, la fiesta de la espuma o el Holi Festival, sin olvidar algunos de los edificios más emblemáticos del municipio.
Detrás de esta obra hay muchas horas de trabajo, una cuidada planificación y una clara intención: representar todas las formas de vivir las fiestas sin que ninguna tenga más protagonismo que otra. Vecino de Pinto desde hace diez años y maestro de Educación Primaria en el Colegio Mirasur, Borja González ha querido plasmar en su cartel el sentimiento de pertenencia a un municipio que hoy considera su hogar.
En ePinto hemos hablado con él para conocer cómo nació esta ilustración, qué significado esconden algunos de sus detalles y qué supone ver su obra convertida en la imagen oficial de las Fiestas Patronales de Pinto 2026.
ePinto: En primer lugar, enhorabuena. ¿Qué sentiste cuando supiste que tu cartel había sido el elegido para representar las Fiestas Patronales de Pinto 2026?
Muchísimas gracias ePinto. La verdad es que me sentí muy contento y orgulloso. Es muy emocionante pensar que mi ilustración representará a Pinto en estos días de fiestas. Agradezco enormemente al Ayuntamiento de Pinto que siga impulsando esta iniciativa que da voz y espacio a la creatividad de los vecinos.
ePinto: Para quienes aún no te conocen, ¿quién es Borja González Rozalén? Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria y tu vinculación con el mundo de la ilustración y el diseño.
Me considero, ante todo, una persona curiosa, observadora y apasionada del arte, la fotografía y los viajes. Aunque nací en Madrid y viví allí hasta los 12 años, nos trasladamos a Pamplona, donde pasé una etapa clave de mi vida. Mi sensibilidad creativa me viene de familia: mi abuelo paterno fue pintor acuarelista y mi padre historiador del arte y documentalista en el museo Jorge Oteiza de Pamplona. De ellos heredé esa forma de mirar el mundo, una inquietud que canalicé estudiando el Bachillerato Artístico en la Escuela de Artes y Oficios de allí. Desde hace ya diez años, he vuelto a mis raíces madrileñas y tengo la suerte de vivir en Pinto, un municipio al que me siento profundamente vinculado.
Toda esa herencia familiar y mi pasión por el diseño gráfico y la comunicación visual se reflejan directamente en mi día a día profesional. Trabajo como maestro de Educación Primaria en el Colegio Mirasur, donde disfruto enormemente contagiando esa chispa creativa a mis alumnos en las asignaturas de Arts, Robótica y charlas TED-Ed.

ePinto: ¿Qué relación tienes con Pinto y qué te animó a participar en este concurso?
Llegué a Pinto por motivos laborales y, desde el primer momento, este municipio me atrapó. Es el lugar donde junto con mi mujer, he formado mi familia y donde me siento plenamente en casa.
Como aficionado al diseño, me parecía un reto precioso poder plasmar la esencia de nuestras fiestas.
ePinto: Has optado por un estilo doodle o cómic, muy llamativo y repleto de detalles. ¿Por qué elegiste esta forma de representar las fiestas?
La esencia y las escenas que quería mostrar son prácticamente las mismas que en mi propuesta del año pasado, pero el gran cambio ha estado en la evolución del estilo artístico y en cómo he planteado la estrategia del color.
En cuanto al estilo, decidí dar el salto desde un trazo muy esquemático y abstracto hacia una ilustración tipo doodle o cómic mucho más fácil de entender y observar. Quería que, manteniendo el mismo espíritu festivo, los vecinos pudieran detenerse a mirar el cartel y reconocer con total claridad cada escena, a través de un lenguaje gráfico muy fresco, cercano y limpio.



ePinto: El cartel reúne en una sola ilustración muchos de los momentos más característicos de las Fiestas Patronales. ¿Cómo fue el proceso de decidir qué escenas debían aparecer?
Al tener raíces en Pamplona, he vivido desde siempre muy de cerca los Sanfermines, una de las fiestas más conocidas del mundo. Vivir esa festividad desde dentro me enseñó desde muy joven que unas fiestas grandes no se limitan a un solo tipo de evento. En San Fermín conviven la fiesta más enérgica de los jóvenes, el ambiente familiar de los niños y la solemnidad que disfrutan los mayores. Cada uno vive la semana a su manera, y todas las formas son igual de válidas y alegres.
Esa sensibilidad es la que he querido traer y plasmar en el cartel de Pinto. El proceso para decidir qué escenas debían aparecer fue realmente sencillo: bastó con repasar el programa de las fiestas patronales de cada año para extraer nuestras tradiciones y eventos más característicos. A partir de ahí, mi objetivo fue reflejar esa diversidad vecinal que tanto valoro: la adrenalina del encierro, el ritmo de los conciertos, la diversión infantil en la espuma y los hinchables, las comidas populares y el respeto de la procesión. Quería que el cartel fuera, de verdad, un reflejo de toda nuestra comunidad.
ePinto: Al observar la obra siempre se descubre algún detalle nuevo. ¿Hay algún guiño o elemento del cartel que tenga un significado especial para ti y que quizá pase desapercibido para la mayoría de la gente?
Sí, de hecho hay varios detalles que tienen un significado muy particular para mí.
El primero es la presencia de los árboles y los parques rodeando las escenas. Aunque no sea un elemento puramente festivo, me parece uno de los mayores tesoros de Pinto. Para ser un municipio del sur de Madrid, la cantidad de zonas verdes que tenemos es una maravilla y una estrategia genial para combatir los calurosos veranos. Quería que esa identidad natural del pueblo también quedara reflejada en el cartel.
El segundo es un pequeño guiño cómico en el balcón de la Casa Consistorial: si el lector se fija bien en el pregón, he representado de forma animada a nuestro alcalde, Salomón, con su característica barba. Me hacía mucha ilusión meter ese detalle.

Por último, hay dos eventos que me parecen divertidísimos y que no había visto nunca en unas fiestas patronales antes de mudarme aquí: el festival de la espuma y el Holi Festival. Que un programa mezcle tradiciones con esta explosión de diversión me parece genial, así que tenían que estar en el cartel de forma muy visible.
ePinto: Has reservado el color únicamente para el nombre de Pinto y el título del cartel. ¿Qué querías transmitir con esa decisión artística?
Con esta decisión buscaba un equilibrio entre una estrategia de composición visual y un trasfondo conceptual más profundo.
Por un lado, a nivel puramente visual, en un cartel con tantas escenas e ilustraciones detalladas, si hubiera coloreado absolutamente todo, el resultado habría sido caótico y la vista se habría saturado. Mantener los dibujos en escala de grises funciona como un lienzo limpio que permite que el amarillo, el azul y el rojo del título central «exploten» con fuerza, dirigiendo la mirada de inmediato al verdadero protagonista: el nombre de nuestro pueblo y sus fiestas.
Por otro lado, está el motivo conceptual, que para mí es el más importante: la unidad. Al mantener todas las escenas con el mismo tratamiento cromático, elimino cualquier tipo de jerarquía. No importa si estás en el concierto del DJ, en la procesión de la patrona, corriendo en los encierros o comiendo paella en el parque; todas las formas de vivir las fiestas tienen exactamente el mismo valor y la misma importancia. Es una forma de representar a una comunidad cohesionada, donde todos los vecinos nos equiparamos bajo un único sentimiento común, que es el orgullo de compartir y celebrar Pinto.
ePinto: ¿Cuánto tiempo te llevó realizar el cartel y cuál fue la parte más complicada del proceso creativo?
Este año ha sido un verdadero reto y el proceso ha sido mucho más acelerado de lo que me habría gustado. Entre el intenso final de curso, la organización del evento TED-Ed en el Teatro Francisco Rabal y, sobre todo, el doloroso fallecimiento de una compañera de trabajo, apenas me quedaba tiempo. Sin embargo, tenía claro que quería participar sí o sí. Comencé a dibujarlo la semana del 22 de junio y lo entregué al límite, el último día de la convocatoria, el 30 de junio. Ha sido una carrera contrarreloj un tanto estresante, pero ver el resultado final ha hecho que todo el esfuerzo merezca la pena.
En cuanto a la ejecución, la parte más complicada del proceso creativo fue, sin duda, la composición y el equilibrio visual. Al querer incluir tantas actividades y detalles diferentes en un solo lienzo, el mayor peligro era que el cartel quedara saturado, caótico o que resultara difícil de leer.
Lograr que elementos tan dispares convivieran de forma armónica requirió muchísima planificación previa, casi como si fuera un puzle. Le di mil vueltas a la distribución para que todo tuviera coherencia: la Casa Consistorial y la procesión de la Virgen están perfectamente alineadas en el eje vertical del cartel; la Torre de Éboli busca una simetría temática y visual con el castillo hinchable en la mitad opuesta; y estratégicamente separé el cañón de espuma del Holi Festival para que ambos elementos «limpios» no se mezclaran ni se confundieran visualmente. Cada rincón está pensado para que todas las escenas respiren y dejen, a su vez, que el rótulo central sea el gran protagonista.
ePinto: ¿Qué supone para ti que tu ilustración vaya a convertirse en la imagen oficial de las fiestas y que miles de vecinos la vean durante las próximas semanas?
Para mí es un orgullo inmenso y, sinceramente, todavía me cuesta un poco asimilarlo. Pinto es el lugar donde he construido mi hogar, donde vivo desde hace diez años y donde trabajo como maestro. Pensar que mis amigos, mis alumnos del Colegio Mirasur, sus familias, mis compañeros y mis propios vecinos van a cruzarse con este cartel por la calle, en los programas de mano o en los comercios del pueblo es muy emocionante.

ePinto: Para terminar, ¿qué te gustaría que sintieran los pinteños cuando contemplen tu cartel durante las fiestas?
Me encantaría que, al mirarlo, los pinteños sintieran una mezcla de alegría, cercanía y pertenencia.
Me haría muy feliz que la gente se detuviera ante el cartel no solo como quien mira un anuncio, sino como quien mira un espejo de su propia vida en el pueblo. Que jueguen a buscarse, que sonrían al reconocer al alcalde en el pregón, que recuerden la emoción del encierro o lo divertido que es acabar empapado en la fiesta de la espuma.
Pero, sobre todo, me gustaría que este diseño sirviera para reforzar el orgullo de ser de Pinto. Somos un pueblo con muchísima vida, vibrante y alegre, tal y como reflejan las letras centrales en color. Espero que el cartel transmita respeto por la variedad de formas que tenemos de vivir estas fiestas y que, más allá de nuestras diferencias o de cómo elija cada uno disfrutar de estos días, sintamos que todos formamos parte de lo mismo. En definitiva, que nos deje esa bonita sensación de que las fiestas las hacemos, las llenamos y las compartimos entre todos.





