En 1991 el municipio de Pinto se convirtió en un el escenario de una nueva película titulada «El amor sí tiene cura«. La comedia, dirigida por Javier Aguirre, estaba protagonizada por el cómico Fernando Esteso y la actriz Esperanza Roy. El elenco también lo formaban Micky Molina, Cayetana Guillén Cuervo, Manuel Aleixandre y Neus Asensi.
La plaza de la Constitución, el Parque del Egido de la Fuente y la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos fueron los escenarios de esta comedia con reminiscencias del destape de los años 70. Una película rodada en nuestro municipio, que se suma a Buenas Noticias (1953) y Casa Flora (1972). En «El amor sí tiene cura» podemos ver a Fernando Esteso predicando desde el púlpito renacentista, a Micky Molina dando misa en el altar mayor o a Manuel Aleixandre en el confesionario.
La película, estrenada el 31 de mayo de 1991, narra la historia de una cantante a quien proponen grabar un disco y regresa a su pueblo natal para pedir consejo a sus tíos: don Cristóbal, un cura chapado a la antigua, y don Abilio, el banquero. Ambos protagonizados por Fernando Esteso. La chica terminará enamorándose de Martín, un joven sacerdote, rival ideológico del otro, y se dará cuenta de que en el medio rural los deseos y las bajas pasiones están tan a la orden del día como en la ciudad.
Hoy, esta película adquiere un valor añadido al conocerse el fallecimiento de Fernando Esteso, ocurrido en la madrugada de hoy en el Hospital Universitario La Fe de Valencia, a los 80 años de edad. El actor arrastraba problemas respiratorios desde hacía semanas y ya había atravesado un delicado episodio de salud a finales de 2021, cuando sufrió una insuficiencia respiratoria derivada de una bronquitis. En los últimos años llevaba una vida más tranquila y seguía tratamiento médico, pero su estado se agravó en los últimos días.
Con su muerte desaparece una de las figuras más populares y reconocibles del cine y la comedia española. Actor de teatro, cine y televisión, director, guionista, cantante y presentador, Fernando Esteso fue el rostro de una época y el referente de un humor que marcó a varias generaciones.
En Pinto queda también su recuerdo ligado a aquel rodaje de 1991, cuando calles, plazas y la iglesia parroquial se transformaron en escenario cinematográfico. Un vínculo sencillo pero significativo, que hoy se convierte en memoria y homenaje a un artista que ya forma parte de la historia del cine español… y, un poco, de la historia de nuestro pueblo.



