Fotografía: Chalauras Imagínate

El libro de Mario Coronas Arquero, organizado en torno a seis grandes bloques temáticos, recorre episodios, personajes y lugares que forman parte de la memoria de Pinto.

La Casa de la Cadena acogió este martes la presentación de Pinto y su historia II, el nuevo libro del historiador pinteño Mario Coronas Arquero. El acto, organizado por el Seminario de Historia Local de Pinto, contó con la asistencia de vecinos, representantes municipales, asociaciones y numerosos aficionados a la historia del municipio.

El acto fue presentado por Luis Roldán Jordán, presidente del SHLP, quien destacó la trayectoria investigadora de Mario Coronas, vicepresidente de la entidad, y el valor de recuperar historias y vivencias que, de no ser documentadas, podrían acabar desapareciendo de la memoria colectiva. Roldán también compartió algunos recuerdos personales de aquel Pinto que aparece en las páginas del libro.

Fotografía: Chalauras Imagínate

Entre los asistentes se encontraban representantes del Gobierno municipal y de la Corporación municipal. También acudieron Ana Mari Roldán, presidenta de la Hermandad de la Virgen de la Asunción; José Luis Escandel, presidente de la AMP; Francisco Javier Jerez, hermano mayor del Cristo del Calvario; Antonio García Vaquerizo, juez de paz; y representantes de distintas asociaciones y entidades locales.

Durante su intervención, Mario Coronas también quiso dedicar unas palabras de agradecimiento a Daniel Ruiz González, acuarelista que ha realizado la portada y contraportada del libro, cuyas obras despertaron la admiración de la sala. También a las personas que han colaborado en la obra y a quienes considera sus seguidores más fieles: aquellos vecinos de Pinto que, presentación tras presentación y libro tras libro, acuden a acompañarle y mostrarle su cariño. El autor quiso reconocer especialmente esa fidelidad, el apoyo constante y el afecto que recibe de quienes siguen su trayectoria y comparten su pasión por la historia local.

Un arroyo que dividía Pinto y una tormenta que convirtió la iglesia en un puerto

Durante su intervención, Coronas ofreció un recorrido por algunos de los episodios más llamativos de los seis bloques que componen el libro: El Pinto perdido, Misterios ocultos, Edificios con historia, Tradiciones, Curiosidades y Pinteños.

La presentación comenzó con una mirada al Pinto desaparecido, a través de lugares que hoy resultan difíciles de imaginar. Uno de ellos fue el arroyo de los Prados, que durante siglos atravesó el casco urbano y dividió el pueblo en dos. Sus aguas discurrían por espacios que hoy corresponden a calles y avenidas muy conocidas, y todavía en los años sesenta podían encontrarse ranas, renacuajos y berros en sus márgenes.

El autor recordó también las inundaciones que provocaba el arroyo y una de las escenas más llamativas de su historia: una tormenta en la que los vecinos llegaron a improvisar barcas con artesas de matanza, mientras la escalinata de la iglesia se convertía, simbólicamente, en un puerto.

A partir de esta historia, Coronas repasó los antiguos puentes que cruzaban el cauce, la cacera del Valle, la Fuente del Horcajo y la finca La Floralia, propiedad de Cecilio Rodríguez, jardinero mayor de Madrid, que ocupaba prácticamente el espacio del actual Parque Egido de la Fuente y el Residencial La Floralia.

El recorrido por el Pinto desaparecido incluyó también el Grupo Escolar Onésimo Redondo, inaugurado en 1949 con una ceremonia de gran solemnidad y que llegó a contar con diez aulas, biblioteca, frontón y jardines. También se recordaron la antigua Casa Cuartel de la Guardia Civil, el bar El Tropezón —uno de los primeros establecimientos pinteños con televisión— y la fábrica de papel de los hermanos Albors.

Fotografía: Chalauras Imagínate

Un tesoro de 370 monedas de oro y tres momias que aparecieron en 1889

Uno de los apartados más sorprendentes de la presentación estuvo dedicado a los misterios ocultos de Pinto. Entre ellos, el hallazgo de un tesoro de 370 monedas de oro, descubierto el 15 de julio de 1953 durante el derribo de la Casa del Depósito.

El tesoro encontrado por cuatro obreros contenía diferentes monedas de oro, entre ellas onzas, medias onzas y monedas isabelinas, cuyo valor se acercaba al millón de pesetas de la época. El intento de vender parte del hallazgo en Madrid provocó la intervención de la Brigada de Investigación Criminal, que recuperó el tesoro. Posteriormente, el Ayuntamiento reclamó la parte que legalmente le correspondía como propietario del solar.

Coronas también recordó otro episodio que causó una gran conmoción en el municipio: el hallazgo de tres momias en perfecto estado de conservación, comunicado por el alcalde Pedro Rubín de Celis en febrero de 1889.

La historia de los antiguos cementerios de Pinto ocupó igualmente una parte destacada de la exposición. El autor abordó la petición de la población de alejar los enterramientos fuera del núcleo urbano, la inauguración del cementerio municipal en 1883, las ordenanzas de 1887 y la organización de sus patios y sepulturas después de las ampliaciones.

Entre los episodios más singulares se encuentran la misteriosa tumba de Pepica y su hijita y el antiguo cementerio musulmán donde fueron enterrados soldados marroquíes del bando franquista fallecidos durante la Guerra Civil. Coronas explicó las gestiones que realizó el Ayuntamiento para tratar de proteger aquel espacio, que finalmente quedó olvidado.

La Casa de la Cadena, la ermita del Cristo y la huella de los Weyler

El bloque dedicado a los edificios con historia permitió acercarse a algunos de los inmuebles más emblemáticos del municipio. La Casa de la Cadena, precisamente el lugar donde se celebraba la presentación, fue uno de los protagonistas.

Coronas recordó las tradiciones vinculadas al edificio, su derecho de asilo y la recuperación del escudo de los Pantoja y su simbólica cadena. También repasó la historia de la ermita del Cristo del Calvario y la relación de la familia Weyler con este templo, a través de Teresa Santacana, esposa del general, y del escudo del general, duque de Rubí, presente en la fachada de la ermita.

La casa señorial de los Cabello, con su escudo nobiliario y sus antiguos propietarios, completó este recorrido por el patrimonio arquitectónico pinteño.

Más de un centenar de vecinos asistieron a la presentación de «Pinto y su historia II»

El Cristo del Calvario: historia, devoción y episodios sorprendentes

La presentación también se adentró en las tradiciones religiosas y en la historia del Santísimo Cristo del Calvario, una de las imágenes más veneradas de Pinto.

Entre los asuntos abordados se encontraba la antigüedad de la talla, cuya restauración en 2016 permitió situarla entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, así como los daños que sufrió durante la Guerra Civil y la labor de Joaquín Claramunt para salvar sus restos.

El autor recordó además la oposición de los vecinos al traslado de la imagen a Madrid en 1904 y el episodio de 1933, cuando el alcalde Carlos Luis Ruiz Martín prohibió la procesión y algunos vecinos trasladaron la imagen a la iglesia parroquial pese a la prohibición.

Otros capítulos recogen la historia de la medalla al Mérito en Campaña colocada sobre el fajín del Cristo, la llegada de los primeros relojes públicos a Pinto y los comienzos de la carretera de Andalucía, con referencias a los primeros vehículos que circularon por el municipio.

La exposición concluyó con la historia de Amalio Torres, pregonero y enterrador de Pinto, figura entrañable y querida en el municipio que trabajó durante décadas acompañando a las familias en los momentos más difíciles. Su reconocimiento municipal en 1970, tras 35 años de servicio, sirve como homenaje a aquellas personas anónimas que también forman parte de la historia de un pueblo.

Una historia que también se construye con recuerdos

A través de documentos, fotografías, noticias de prensa y testimonios, Pinto y su historia II recupera episodios que permiten comprender cómo ha cambiado la localidad y cómo era la vida de sus vecinos en otras épocas.

La presentación finalizó con el agradecimiento de Mario Coronas a los asistentes, a las personas que han colaborado en sus investigaciones y a quienes siguen apoyando sus publicaciones. La numerosa asistencia volvió a evidenciar el interés por la historia local y por iniciativas que contribuyen a preservar la memoria colectiva.

El acto concluyó con un turno de preguntas en el que los asistentes pudieron compartir sus impresiones con el autor y trasladarle sus curiosidades sobre la historia de Pinto. La presentación terminó con la firma de ejemplares y con un vino español, que permitió prolongar el encuentro en un ambiente distendido entre los asistentes.

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