Recuerdo perfectamente el día en que comenzamos a soñar en serio con el XXII y XXIII Torneo de la Comunidad de Madrid, en 2005 y 2006. Para muchos era simplemente otro evento deportivo. Para mí, sin embargo, era algo mucho más profundo: la oportunidad de ser parte de la organización de un evento deportivo de cierto nivel y exigencias.

Todo empezó meses antes, alrededor de una mesa llena de papeles, bocetos, tazas de café, refrescos y paciencia en la tormenta de ideas, de los asistentes. Sabíamos que no era un torneo cualquiera: reuniríamos, a tres gigantes del baloncesto madrileño, el Real Madrid Baloncesto, el histórico Movistar Estudiantes, entonces MMT Estudiantes, y el combativo Baloncesto Fuenlabrada, que en aquel momento competía como Alta Gestión Fuenlabrada. Aquello ya nos hacía sentir que seguíamos preparando espectáculos deportivos de élite.

El nacimiento del cartel

Uno de los primeros momentos mágicos fue el diseño del cartel. Queríamos que no fuera simplemente un anuncio, sino una declaración de intenciones. Recuerdo extender sobre la mesa los primeros bocetos. El cartel debía decirle a todo el mundo: “Esto no es solo baloncesto, es un acontecimiento”.

Cuando por fin vimos la versión final impresa, recién salida de la imprenta, hubo un silencio de esos que dicen mucho. Lo habíamos conseguido. Ese cartel acabaría pegado en comercios, pabellones, bares y escaparates. Cada uno de ellos era una pequeña invitación a vivir algo especial. Los invitados y la ilusión compartida Después llegaron las llamadas, las confirmaciones, las agendas.

Invitamos a autoridades deportivas, representantes de la Comunidad de Madrid, patrocinadores, exjugadores y personas que habían dedicado su vida al baloncesto. Preparar la lista de invitados VIP fue casi tan emocionante como ver saltar a los jugadores a la cancha. Sabíamos que, entre ellos, habría personas que habían escrito páginas enteras del baloncesto madrileño. Queríamos que se sintieran parte de la fiesta.

Os ofrecemos el enlace directo a dos partidos: MMT Estudiantes – Alta Gestión Fuenlabrada de 2005 y Real Madrid MMT Estudiantes de 2006, retransmitido en directo por Telemadrid. Spoiler: Ambos torneos los ganó el Real Madrid.

El tablero invisible: publicidad y patrocinadores

Organizar un torneo también es dibujar un mapa invisible dentro del pabellón. Recuerdo caminar por el Polideportivo Municipal Príncipes de Asturias imaginando dónde iría cada cosa:
– Las lonas en los fondos de pista.
– Los paneles publicitarios en la zona de televisión.
– Los espacios de patrocinadores en los accesos.
– El lugar exacto donde las cámaras captarían mejor cada marca.
– Era casi como preparar un escenario teatral donde cada detalle debía tener sentido.

Las entradas: el pulso de la ilusión

Luego llegó uno de los momentos que más nos emocionó: abrir la venta de entradas. Las primeras llamadas a taquilla, los primeros aficionados preguntando horarios, precios, disponibilidad… Aquello era la señal de que el torneo ya empezaba a latir en Pinto.
Cada entrada vendida era como una pequeña promesa: alguien iba a sentarse en la grada esperando una noche de baloncesto inolvidable.
Imaginando el pabellón lleno.

En los días previos, cuando el pabellón aún estaba en silencio, yo solía entrar un momento en la pista. Miraba las gradas vacías e imaginaba:
– El murmullo previo al salto inicial,
– Los aplausos cuando salieran los equipos,
– El eco de un triple en los últimos segundos.
– Soñaba con ver las gradas llenas, familias enteras
– Niños con camisetas demasiado grandes para su edad

El sueño desde niño

Porque en el fondo, mientras revisábamos acreditaciones, contratos de publicidad o previsiones de asistencia, había algo que nunca olvidé.
Aquel niño que un día imaginó organizar unos Juegos Olímpicos seguía dentro de mí. Tal vez aquello no fueran unos Juegos Olímpicos, pero durante unos días, preparando el prestigioso Torneo de la Comunidad de Madrid, también suponía un sueño cumplido.

Y cuando las luces del pabellón se encendieron, los equipos saltaron a la pista y el público empezó a aplaudir, supe que todo el esfuerzo había valido la pena.Porque en ese instante comprendí algo muy simple y muy hermoso: Los grandes eventos no se organizan solo con logística, presupuestos o calendarios. Se organizan, sobre todo, con sueños.

José Juan López Cuchillo.

El Rincón de Cuchillo (ePinto)

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