Hablar de Mariano Montero es hablar de una carnicería que sobrevive al servicio de todos los pinteños gracias al trabajo diario, la calidad de los productos y un servicio personalizado, de los de antaño, que perdura en pleno siglo XXI. Tres generaciones que han demostrado que el comercio local tiene futuro a base de adaptarse a los nuevos tiempos y tendencias de consumo, pero sin perder la esencia de su fundador Mariano Montero padre.

ePinto, en su empeñó por conocer la historia de los establecimientos más emblemáticos de Pinto, quiso poner rostro a una de las carnicerías más longevas que continúan dando un servicio de primera a todos los pinteños. Por ello, en plena campaña de Navidad, visitó el actual local de la Carnicería Mariano Montero, situada en la plaza de las Mercedes 10, para charlar y que el propio Mariano Montero hijo, nos contara de primera mano la historia de una familia pinteña vinculada desde principios del siglo XX al mundo de la carne. Todo ello salpicado de anécdotas y elogios que iba recibiendo de los clientes que entraban en el establecimiento durante la charla con todo un símbolo de la historia del comercio local en nuestro municipio.

La historia de un carnicero de primera, Mariano Montero padre

La historia de la Carnicería Mariano Montero se remonta al siglo pasado, cuando Mariano Montero padre comenzó a trabajar junto a los hermanos Naranjo en la carnicería que éstos regentaban en la calle Real de Pinto. Una gran relación con la familia Naranjo que todavía perdura. Sin duda, amistades de toda la vida entre vecinos que pertenecían al gremio de los carniceros. “Hemos tenido y tenemos una relación muy buena desde siempre. Hemos tenido una competencia muy leal, donde se han enviado clientes de aquí a allí y viceversa. No existía rivalidad alguna porque al final éramos amigos”, señala a ePinto Mariano Montero hijo, que volvía a la que fue su carnicería casi 30 años.

Sobre el año 1957, Mariano Montero padre decide emanciparse profesionalmente y monta una primera carnicería en un local situado en las conocidas como “las cuatro calles”, que están situadas en las confluencias entre la calle Real de Pinto y la calle Maestra María del Rosario, en frente de la pastelería de “Colas”. Esta primera carnicería la abre junto a su hermano. Posteriormente, se traslada cerca del emplazamiento de la actual, en la plaza de las Mercedes ambos hermanos tuvieron un supermercado, hasta que Mariano Montero padre abrió la carnicería en el actual emplazamiento sobre el año 1992.

Más de 30 años en la plaza de las Mercedes

Con la llegada de los Juegos Olímpicos a Barcelona, Mariano Montero padre realizó su particular reto profesional y abrió en 1992 la actual carnicería Mariano Montero. Durante estos más de 30 años, Mariano Montero padre, Mariano Montero hijo y ahora, la tercera generación, Ernesto y Carlos Montero han logrado que actualmente sea una de las carnicerías con mejores referencias entre los vecinos de Pinto. Antes de que llegaran las puntuaciones a las redes sociales y a buscadores como Google, la carnicería Mariano Montero ocupaba uno de los puestos nobles entre los establecimientos pinteños, basado en dos pilares que actualmente se mantiene, la calidad en sus productos y una atención personalizada. Con la llegada de las nuevas tecnologías, podemos leer comentarios en Google como:

Carnicería de 10, conocida en Pinto de siempre. Trato excepcional de los dos trabajadores y ante todo el género que tienen es de la mejor calidad que he probado. La recomiendo 100% por calidad, precio y trato”. Daniel Cortes Fernández.

Carnicería de toda la vida de Pinto. Calidad inmejorable, trato excepcional. Además, con sus elaboraciones propias (las hamburguesas y los flamenquines están espectaculares) podrás comprar alimentos que no encontrarás en ningún otro sitio”. Alejandra Balbuena.

Carnicería de barrio de toda la vida con gran experiencia en el sector y una enorme calidad en todos sus productos. También hacen elaboraciones propias como hamburguesas y cachopos que están espectaculares”. Ricardo Martín Vilela.

Mariano Montero hijo, tras unos años en el Parque Éboli donde regentó una tienda, tomó el testigo de Mariano Montero padre cuando se jubiló. Por aquel entonces la carnicería estaba situada en un local de la calle Pedro Faura 23 (actual Pescadería Antonio), a escasos metros del actual emplazamiento. En esa época, Mariano Montero padre tenía la carnicería en una pequeña galería donde también existía la popular, y conocidos por muchos, “Pescadería de Pepe”.

Mariano Montero hijo comenzó en el local de la plaza de las Mercedes siendo conocido por su buen hacer y ser la segunda generación de la familia Montero, una familia muy conocida gracias a los establecimientos que habían regentado en nuestro municipio.

Durante estos años, el comercio local ha evolucionado al igual que lo ha hecho el municipio. “Antes el comercio en Pinto se situaba principalmente en la calle Real. Era la calle más importante del pueblo. Antes se esperaba a los sábados, que la gente que trabajaba en Pistones cobrara, para hacer la compra durante todo el día. Los sábados por la mañana y por la tarde es cuando se hacían los negocios, como decía mi padre. Ahora el comercio lo encuentras por todo el municipio y los sábados está cerrado salvo las grandes superficies”, relata Mariano Montero hijo, sobre cómo ha cambiado nuestro municipio.

Mariano ha estado al pie del cañón desde los 14 años hasta los 61. En 2018 tuvo que jubilarse por una grave enfermedad, de la que se ha ido recuperando en los últimos años hasta volver a ser el Mariano de toda la vida. Una personas jovial, amable y sincera. Durante estos años mariano ha sido carnicero, vecino, amigo e incluso psicólogo, como él mismo reconoce. Aunque siempre manteniendo el secreto profesional.

En Pinto hasta hace unos años ha sido un municipio donde la gente compraba en tiendas de barrio y lo siguen haciendo. Es cierto que con la apertura de grandes superficies las tendencias de compra han cambiado, pero al final la gente que quiere un buen producto sigue confiando en las tiendas de barrio”, confiesa Mariano si le preguntamos por las actuales tendencias de compra entre los pinteños.

Durante la charla, salpicada de nombres, fechas o anécdotas, no se olvida de uno de los peores momentos que recuerda Mariano durante estos años. “En el año 2000 pasó el problema de las vacas locas. Un hecho que nos afectó mucho a nivel comercial a las carnicerías y a nosotros nos fastidió bastante. Fueron meses de mucha incertidumbre, preocupación, nuestra y de los clientes. Pero tras eso nos vinimos arriba otra vez y quedó como un mal recuerdo”, asevera Mariano.

De repente, Mariano suspira. Se hace el silencio y los sus ojos se humedecen por momentos recordando a clientes que se fueron durante estas casi tres décadas: “Hay mucha gente que ya no está desde cuando yo empecé. Gente muy buena, muy cariñosa. Por ejemplo me acuerdo de Chelito, Chelo… Con Lola Castro también hemos tenido y tenemos mucha amistad. Son muchas las familias que vienen a comprar. Primero los padres, luego los hijos…seguimos siendo un negocio muy familiar y siguen viniendo muchos clientes de toda la vida. Pero se me vienen a la cabeza mucha gente. Unos que ya no están y otros que siguen viniendo y nos conocemos desde hace muchos años”.  

La prejubilación fue impuesta debido a su delicado estado de salud. Mariano reconoce que con 61 años todavía se veía con ganas de seguir despachando tras el mostrador. Se nota ese amor por una profesión artesanal donde las hay.

Durante la charla saltan multitud de historias con su clientela fiel. Es increíble ver como Mariano a sus 66 años todavía habla de pesetas y euros como si fuera una sola moneda. Ni las mejores calculadoras de conversión de moneda. Menuda mente privilegiada mantiene nuestro protagonista.

Con todas las vivencias que he podido vivir junto a mis vecinos. Yo he disfrutado con la carnicería. Siempre he estado contento. Me he dedicado a una profesión que me ha gustado y me he sentido realizado. Es el negocio que me ha dado la vida, para mantener a mi familia, para criar a mis hijos, para todo”, resume Mariano de toda una vida trabajando.

Ernesto y Carlos, el rejuvenecimiento de Mariano Montero

Ernesto Montero y Carlos Montero, hermano e hijos de Mariano, tomaron el testigo tras años junto a él aprendiendo la profesión. Una enfermedad retiró prematuramente a Mariano Montero, que, aunque ya jubilado no hay día que no baje a supervisar el género como si de un inspector sanitario se tratase. Eso sí, siempre desde otro punto de vista, la de un padre que presume de hijos por los cuatro costados.

Ya recuperado de la importante operación por la que  tuvo que pasar Mariano Montero, vuelve poco a poco a demostrar su vitalidad y las ganas de vivir. Durante la charla con ePinto, no había ni cinco minutos sin que algún cliente preguntara por su recuperación. Todos coincidían en una cosa, la carnicería Mariano Montero seguía siendo un fijo en su compra semanal.

Estoy muy orgulloso que tanto Ernesto como Carlos continúen con la profesión porque hoy en día es complicado. Las cosas se ponen difíciles, pero lo están haciendo muy bien. Están sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos y esto para una tienda de barrio es fundamental. Todo ello sin perder la calidad del género y siempre trabajando con seriedad y dando una atención muy personalizada”, reconoce Mariano sobre la actual labor de sus hijos al frente de la carnicería.

Ernesto toma el testigo de su padre, mientras su hermano Carlos atiende a los clientes que van y vienen. “Desde que hizo el traspaso mi padre, no hemos modificado nada. Solamente la estética de la carnicería, que la hemos dado nuestra idea más moderna. Seguimos funcionando como un negocio clásico, aunque nos vamos adaptando y modernizándonos a los nuevos tiempos y necesidades del cliente. Potenciamos otras vías de comunicación como las redes sociales, implementando el pedido a través de otros canales como la página web o whatsapp, incluso reparto a domicilio, pero siendo una carnicería de toda la vida, con un trato personalizado e intentando tener un buen producto a un precio competitivo”, reconoce Ernesto, que otros tiempos fue un popular Dj a nivel internacional. Ahora comparte su trabajo en la carnicería con su afición a la fotografía y su familia.

Y es que Ernesto y Carlos tienen el título de ser los carniceros más jóvenes en Pinto. Ernesto hace una radiografía de cómo es la actual clientela de la carnicería: “Tenemos una clientela fiel, que vienen de forma habitual. Nuestro objetivo es que poco a poco los más jóvenes nos vayan conociendo, prueben nuestros productos y logremos fidelizarnos. La base es la de siempre. Además, creamos el obrador, que lo tenemos en la carnicería, donde hacemos nuestros propios cachopos, chorizos o hamburguesas rellenas. Todo esto lo hacemos a mano de forma artesanal. Para el futuro queremos introducir entre nuestra oferta carne de angus, que ha estado Carlos visitando a un ganadero hace poquito para ver de primera mano el producto y su trazabilidad. Hay que lograr conectar con la gente joven a través de productos de este tipo que cada vez se consumen más a nivel doméstico”.

Antes de irnos le pedimos a Ernesto, que nos indique qué podemos encontrar en la carnicería Mariano Montero: “El cliente que nos visite puede encontrar carne de primera y todo producto nacional. Siempre nacional, buscamos un producto bueno porque siempre ha sido nuestra seña de identidad. Nosotros no trabajamos con complejos de macrogranjas, son todo negocios familiares, muy cuidado como lo intentamos hacer nosotros. Esta filosofía la mantenemos con las conservas que se pueden encontrar en la tienda, que son de una empresa familiar de Ciudad Real”.  

La familia Montero ha sido el germen de numerosos carniceros. En Pinto, unos primos de Mariano tienen la carnicería Hermanos Pérez, en la plaza de la Rábida 4. Además, en el municipio de Fuenlabrada también hay gen Montero.

Sin duda, la carnicería Mariano Montero es un negocio de toda la vida pero modernizado a los nuevos tiempos. Una mezcla de tradición y modernidad que ha conseguido a través de tres generaciones consagran la carnicería Mariano Montero como un referente en el municipio gracias al duro trabajo de Mariano Montero padre, Mariano Montero hijo y ahora, Ernesto y Carlos.

1 COMENTARIO

  1. Para mi Pinto el mejor pueblo de los alrededores y mis primos Mariano, Ernesto y Carlos fabulosos trabajadores,con los mejores productos del mercado siembre siendo fieles a los clientes ofreciendo lo mejor, atentos y cariñosos siembre con una sonrisa. Que más puedo decir para mí los mejores!!!!!

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