
La fotógrafa Isabel Carreño inaugura mañana, 6 de marzo, a las 19:00 horas en la Casa de la Cadena la exposición Donde la emoción se convierte en recuerdo, una muestra que reúne una selección de su trabajo más reciente centrado en la emoción, el vínculo y el acompañamiento.
La exposición propone un recorrido sensible por la experiencia de mirar y ser mirados a través de fotografías de infancia, familia, retrato adulto y obra personal. No se trata solo de imágenes, sino de instantes que, con el paso del tiempo, se transforman en memoria.
Carreño, con más de tres décadas de trayectoria profesional en Pinto, presenta una obra profundamente personal, fruto de una etapa de revisión y conciencia tanto vital como creativa. La muestra está pensada para ser contemplada sin prisa, invitando al visitante a conectar desde su propia experiencia.
La exposición podrá visitarse hasta el 26 de marzo, en horario de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 horas y sábados de 10:00 a 13:00 horas.
Además, la artista ofrecerá visitas guiadas en las siguientes fechas:
- Jueves 12 de marzo, a las 18:30 h
- Sábado 14 de marzo, a las 12:30 h
- Jueves 19 de marzo, a las 18:30 h
Una oportunidad para conocer de primera mano el proceso creativo y la mirada que sostiene cada imagen.
A continuación, reproducimos la entrevista completa con la artista con motivo de esta exposición.
Entrevista a Isabel Carreño
«Donde la emoción se convierte en recuerdo»
1. La exposición y su origen
El próximo 6 de marzo inauguras en la Casa de la Cadena tu exposición Donde la emoción se convierte en recuerdo. ¿Cómo nace este proyecto?
Nace de una etapa de revisión y reconstrucción, tanto profesional como personal. Después de muchos años acompañando historias, sentí la necesidad de parar, mirar hacia dentro y preguntarme por qué sigo fotografiando y desde dónde lo hago. Esta exposición es la respuesta a esa pregunta.
El título es profundamente evocador. ¿En qué momento sentiste que esa frase resumía tu trabajo?
Lo que hago no es solo tomar imágenes, sino transformar momentos vividos en recuerdos. La fotografía permite que esos instantes se conviertan en recuerdos con el paso del tiempo. Ahí sentí que esa frase contenía la esencia.
Esta muestra reúne tu trabajo más reciente. ¿Qué une a todas las fotografías seleccionadas?
La intención. Todas nacen del acompañamiento y de la presencia. Ya sea infancia, familia o retrato adulto, lo que las une es la manera de mirar: desde la emoción y la experiencia compartida. Hay momentos luminosos y otros más complejos, pero todos dejan huella.
¿Ha habido alguna imagen que te haya costado especialmente decidir si formaba parte de la exposición?
Sí. Algunas imágenes son más íntimas y cuesta dar el paso de hacerlas públicas. Pero entendí que, si quería que la exposición fuera coherente con lo que estoy viviendo, tenía que ser sincera también en la selección.

2. La emoción como lenguaje
En tu obra hablas de emoción, vínculo y acompañamiento. ¿Qué significa para ti acompañar con una cámara?
Significa estar sin invadir. La fotografía, para mí, es acompañamiento: es sostener un momento sin forzarlo, respetar los tiempos y crear un espacio donde la persona pueda mostrarse con naturalidad.
Fotografías infancia, familia, retrato adulto y obra personal. ¿Cambian tus emociones al enfrentarte a cada uno de esos ámbitos?
La emoción de fondo es la misma, pero su intensidad cambia. La infancia tiene una naturalidad y una espontaneidad auténtica frente a la cámara. La familia tiene vínculo, el retrato adulto tiene más capas. En la obra personal aparece la introspección. Pero la mirada es coherente en todos los casos.
¿Crees que la fotografía tiene la capacidad de sanar o resignificar recuerdos?
Sí, creo que puede ayudar. No porque la fotografía cure por sí sola, sino porque nos permite mirar desde otra distancia. A veces ver una imagen con el paso del tiempo transforma la manera en que entendemos lo vivido.
¿Qué diferencia hay entre hacer una foto y crear un recuerdo?
Hacer una foto es un acto técnico. Crear un recuerdo implica intención, presencia y vínculo. El recuerdo no está solo en la imagen, sino en lo que esa imagen activa años después.

3. Mirar y ser mirados
En la exposición propones un recorrido sensible por la experiencia de mirar y ser mirados. ¿Qué has aprendido tú al mirar a los demás a través del objetivo?
He aprendido que cuando alguien se siente mirado con respeto, se abre. La cámara puede ser un puente o una barrera.
¿Y qué has aprendido sobre ti misma?
Que mi manera de mirar habla de mí. Que cada encuadre, cada silencio, cada elección tiene que ver con mi propia historia, mi forma de sentir y percibir el mundo.
¿Hay algo que busques siempre en la mirada de las personas que fotografías?
Verdad. Busco ese instante en el que aparece algo auténtico.
¿Cómo consigues que alguien se abra emocionalmente frente a tu cámara?
No lo fuerzo. Creo un espacio de confianza. Converso, escucho, dejo tiempo. La apertura no se provoca, se permite.

4. El proceso creativo
¿Planificas mucho tus sesiones o dejas espacio a lo espontáneo?
Planifico el contexto, la luz y todos los elementos que construyen la escena, incluido el vestuario, porque creo que cada detalle influye en la imagen. Pero dejo espacio a lo que ocurre. Necesito estructura y, al mismo tiempo, apertura para que la emoción aparezca de forma auténtica.
¿Qué papel juega el silencio en tu trabajo?
Un papel fundamental. El silencio genera profundidad. Muchas veces la imagen ocurre justo después de una pausa.
¿Hay una fotografía de la exposición que represente mejor tu momento vital actual?
Sí, aunque prefiero que cada espectador encuentre la suya. Dentro de la exposición hay algunas imágenes más introspectivas que resumen bien esta etapa de mayor conciencia.
¿Te consideras más documentalista o más intérprete de la realidad?
Diría que soy intérprete desde lo real. Trabajo con lo que sucede, pero mi mirada siempre interpreta.

5. Pinto y la conexión local
Exponer en la Casa de la Cadena, un espacio tan simbólico para Pinto, ¿tiene un significado especial para ti?
Muchísimo. Pinto es el lugar donde he crecido como fotógrafa y donde he construido mi camino profesional durante más de treinta años. Exponer en la Casa de la Cadena supone compartir esta etapa con el mismo entorno que me ha visto evolucionar profesional y personalmente. Tiene algo muy especial poder cerrar y abrir ciclos en el mismo lugar.
¿Qué supone para una fotógrafa local compartir su obra con sus propios vecinos?
Supone una responsabilidad mayor. Cuando expones en tu propio entorno, el diálogo es más cercano. No se trata solo de mostrar un proyecto, sino de compartir una evolución profesional con la comunidad que ha acompañado tu trayectoria.
¿Sientes que tu mirada está influida por tu entorno, por tu historia personal aquí?
Sin duda. La mirada siempre está atravesada por la experiencia. Mi historia aquí forma parte de mi forma de mirar.

6. La experiencia del visitante
Esta es una exposición pensada para mirar con calma. ¿Cómo te gustaría que el público recorriera la sala?
Sin prisa. Es un lugar abierto a la experiencia de cada persona, a lo que cada uno pueda sentir, respirar o reconocer al estar con las imágenes.
¿Qué emoción te gustaría que alguien se llevara al salir?
Me gustaría que se llevaran una sensación de conexión. Que alguna imagen les remueva algo propio, que les recuerde a alguien o a un momento importante en su vida.
Si una persona solo pudiera quedarse con una sensación después de verla, cuál te gustaría que fuera?
Que la fotografía es memoria viva… y que cuando se hace desde la emoción, permanece.



