Fotografía aérea de Pinto realizada en 1936 donde observamos el teatro de la villa junto a la iglesia parroquial

Hoy repasamos la historia de un edificio ya olvidado. Un antiguo pósito que tuvo multitud de usos, y un trágico final. En la gran alameda centenaria que era el Egido existió un viejo Pósito, una construcción sólida de ladrillo. Era un antiguo almacén que custodiaba “diezmos y primicias”. Situado junto a la iglesia parroquial, fue construido en 1804 para subvenir a las necesidades de la siembra. Fue depósito de trigo con el que el pobre labrador hacía anualmente la sementera. Esta construcción maciza se erigía sobre un altozano, para evitar las humedades del arroyo de los Prados, que atravesaba todo el Egido y dividía la villa de Pinto en dos mitades. El edificio tenía ventanas superiores para la aireación del trigo, que era lo que allí se depositaba en su mayor parte. A mediados del siglo XIX dejó de tener estos fines, quedando olvidado y sin un uso concreto durante varios lustros.

No existen muchas imágenes de él, pero he querido añadir esta imagen de un dibujo de Gonzalo Arteaga para entender mejor el emplazamiento que tuvo. La ilustración representa al Egido a finales de los años 20. El pósito, en primer término; la iglesia parroquial, ya sin torre, y recién restaurada; y al fondo la iglesia de San José junto al colegio de niñas huérfanas.

TEATRO DE LA VILLA DE PINTO

En 1878 un grupo de vecinos aficionados al teatro compró los derechos del “Pósito” y lo transformó para ser el Teatro de la Villa de Pinto. El teatro, de grandes dimensiones, fue escenario de todo tipo de representaciones de la Compañía Gippini. Comedias y zarzuelas en la mayoría de los casos. El teatro se componía de lunetas, largos bancos de madera con respaldo y dos pisos de palcos. Sus 300 localidades eran propiedad de particulares. Un pasillo estrecho comunicaba las puertas de entrada con el escenario, donde también había una puerta para la salida de artistas en la parte sur. También se representaron obras benéficas; el 26 de junio de 1921 se celebró un concierto-velada en beneficio de las obras de la Iglesia Parroquial de Pinto, hundida meses antes. En la velada el poeta local José Enrique Gippini recitó su poesía “Campanuca herida”. El 1 de noviembre de 1923 se celebró una función teatral a beneficio de los soldados de África.

Hasta el año 1926-1927 duraron aquellas representaciones gracias a la numerosa, simpática y divertida Colonia Veraniega. Después hubo diferentes representaciones de artistas itinerantes, como la que realizó en 1932 el entonces desconocido Waldo Moll, que posteriormente se convirtió en una estrella internacional.

El viejo Pósito en una imagen de 1922

CINE Y MÍTINES

A finales de los años 20 sus instalaciones se utilizaron como cine y se proyectaron grandes éxitos de la época como “Currito de la Cruz”, “El negro que tenía el alma blanca” o “Sangre y Arena”.

Durante la II República se celebraron mítines políticos. Entre otros, en 1925 Carlos Rubiera y Ricardo Zabalza pronunciaron discursos ante multitud de militantes.

CÁRCEL EN LA GUERRA CIVIL

Al inicio de la Guerra Civil fue utilizado por el bando del gobierno de la República como almacén de intendencia. En su interior se almacenaban mantas, utensilios para la cocina, tabaco, conservas o galletas. Las autoridades locales también lo utilizaron como cárcel. Allí estuvieron detenidas personas por motivos religiosos o políticos.El último día de octubre del 36, los mismos que lo utilizaron de almacén de intendencia, incendiaron el vetusto edificio ante la inminente entrada de las tropas nacionales, llevada a cabo durante la mañana del 2 de noviembre de 1936. Sus restos quedaron ahí como testigo mudo de las injusticias de los hombres. Después fue demolido.

En el mismo emplazamiento, durante muchos años, se instaló durante las fiestas patronales una plaza de toros portátil. Hoy, en su lugar existe un estanque de agua artificial.

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