Se cumplen hoy 122 años de esta imagen captada por Muñoz Baena. La fotografía muestra la misa de campaña celebrada en la plaza de la Constitución por la visita de los Húsares de la Princesa a nuestra villa.

Eran las doce de la mañana del domingo 16 de septiembre de 1900 cuando se celebró la misa de campaña en Pinto, celebrada por el capellán del regimiento de los húsares D. José Estevez. En nuestro municipio esperaba todo el pueblo. Eran muchas las pinteñas y madrileñas que acudieron a nuestra villa llenando calles y balcones.

Ese día salió al amanecer para Aranjuez el regimiento de caballería Cazadores de Lusitania para relevar al de Húsares de la Princesa, que había estado de guarnición en dicha población desde hacía dos años.
Por la carretera real, entre Pinto y Valdemoro, se encontraron los dos regimientos. En su regreso a Madrid, los Húsares de la Princesa realizaron una parada prevista en Pinto.

En la galería del primer piso de la primitiva Casa Consistorial estaba preparado el altar. La campana del monumental reloj de torre Canseco del Ayuntamiento anunció las doce cuando llegó el regimiento, alegrando los ojos de la multitud, y los clarines resonaron con esos toques majestuosos característicos de la Caballería Española. Acto seguido empezó la misa, oída con solemne silencio por los húsares y el pueblo. Inmóviles los caballos; al mando, el bizarro y simpático coronel Jaquetot; al lado, el teniente coronel Ampudia, tan popular entre los suyos; la oficialidad, compuesta por jóvenes dedicados a la carrera de las armas, representando allí la aristocracia que servía a la patria.

Al llegar el momento de alzar la hostia suena la voz de mando, salen al aire todos los sables, y el regimiento saluda a Dios, y brillan al sol los quinientos aceros. Al ite misa est, nuevo saludo, y en seguida pie a tierra. Oficiales y soldados se diseminan por las calles; el alcalde de Pinto, don Estanislao Pérez Díaz-Cuerva, que era hombre amabilísimo y activo, dispone los alojamientos.

En esta imagen se muestra la fachada del que hoy sería el Ayuntamiento de Pinto. A la izquierda el edificio de Urbanismo y la calle Real

El único incidente fue que el teniente del regimiento Húsares de la Princesa, Sr. Alcázar, sufrió diversas lesiones al ser despedido del caballo en Pinto. Posteriormente regresó a Aranjuez para curarse al lado de su familia. Por fortuna las lesiones no fueron de gravedad.

Mientras en el Casino de Pinto se preparaban los almuerzos. Los soldados, ya olvidados de la lluvia y de las doce horas de marcha, formaban corros, bailaban y cantaban. ¡No se oían en la plaza más que requiebros y piropos!

Por la noche hubo un baile en el Casino; Pinto se lucía y los húsares no descansaban. A la mañana, botasillas, todo el mundo a caballo, y a la tarde, los madrileños que pasearon el lunes por las afueras pudieron ver entrar por el puente de Toledo a los húsares azules con las caras risueñas, por la emoción del regreso a Madrid.

Un grupo de Húsares de la Princesa formados a caballo en el patio de tierra de la Armería del Palacio Real de Oriente (Madrid. 1900)

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