
Las fotografías antiguas a veces conservan algo más que imágenes. Entre los bordes desgastados de una postal, una dedicatoria manuscrita o un retrato familiar pueden permanecer ocultas historias personales que terminan convirtiéndose también en parte de la memoria colectiva de un pueblo. La pieza que hoy presento es uno de esos pequeños tesoros documentales.
La imagen que acompaña este artículo corresponde a una postal inédita del Santísimo Cristo del Calvario de Pinto, conservada actualmente por Ramón Morales Valverde y perteneciente originalmente a la familia de Ángela Troyano Fernández de Soto. La fotografía que aparece en primer término ha sido restaurada y coloreada mediante técnicas de inteligencia artificial, respetando fielmente la imagen original y con el objetivo de aproximarnos, con la mayor fidelidad posible, a cómo pudo contemplarse hace más de un siglo.

La postal fue enviada por Quintina Fernández de Soto a su hija Ángela Troyano Fernández de Soto y a sus nietos. Ángela era hija de Ramón Troyano de la Infanta y Quintina Fernández de Soto y había quedado viuda tras el fallecimiento de su marido, Víctor Morales de la Vega, ocurrido el 12 de marzo de 1913.
La muerte de Víctor dejó a Ángela en una situación difícil. Con apenas cuarenta y dos años quedó al frente de la familia junto a sus cuatro hijos: Ramón, Angelita, Antonio y Víctor. A partir de entonces se convirtió en el auténtico eje de la casa familiar, administrando una considerable fortuna y manteniendo la vivienda de Pinto como un lugar de encuentro y convivencia familiar.
Pero quizás lo más interesante de esta postal no sea únicamente la imagen que contiene, sino las palabras escritas en su reverso.
La dedicatoria dice:
«Querida hija y nietos, os mando este Divino Señor para que os acompañe y no tengáis miedo que […] con felicidad. Vuestra abuela y madre Quintina.»

Me ha sido imposible realizar una lectura completa de algunas palabras, aunque el mensaje conserva intacta su esencia: una madre y una abuela enviando protección, afecto y consuelo a su familia a través de la imagen del Cristo del Calvario.
La propia dedicatoria hace pensar que la postal fue enviada después de la muerte de Víctor Morales de la Vega, por lo que probablemente nos encontremos ante un documento posterior a 1913.
La imagen del Santísimo Cristo del Calvario que aparece en la postal posee además un enorme interés histórico. Durante muchos años se creyó que la talla era una obra relativamente moderna; sin embargo, la restauración realizada en 2016 por las hermanas restauradoras Esther y Laura Moreno permitió descubrir importantes detalles ocultos bajo intervenciones posteriores. Los trabajos sacaron a la luz restos de policromía y pan de oro en el paño de pureza, permitiendo determinar que la talla original podría datarse a finales del siglo XVI.
Tuve la oportunidad de conocer esta postal gracias a la generosidad de Ramón Morales Valverde, quien me la cedió temporalmente junto a otras imágenes familiares relacionadas con Pinto. Fruto de esa colaboración, en abril de 2023 participé en la exposición permanente de fotografías históricas instalada en la Plaza del Cristo, aportando siete imágenes históricas.



Entre ellas se encontraba precisamente esta postal inédita del Santísimo Cristo del Calvario, así como otra extraordinaria imagen inédita del Cristo de finales del siglo XIX realizada por el fotógrafo Soler, también cedida por Ramón Morales Valverde. Las otras cinco fotografías pertenecían a mi colección particular.
Que estas imágenes pudieran volver a las calles de Pinto supuso algo más que una simple exposición. Fue devolver durante unos instantes la memoria a los lugares donde nació.
Porque, a veces, una vieja postal no es solamente un trozo de papel. A veces es un abrazo enviado hace más de cien años que aún continúa llegando a su destino.
Más información sobre la familia Morales Troyano en el libro «La Colonia Veraniega de Pinto«



