
En los albores del siglo XX, Pinto comenzó a atraer a familias acomodadas de Madrid que encontraban en la localidad el equilibrio perfecto entre cercanía a la capital y el sosiego del campo. En ese marco nace la llamada Colonia Veraniega de Pinto, de la que formó parte un personaje fundamental: Teodoro Sáinz Romillo, empresario vinculado a importantes negocios familiares y promotor de una de las villas más representativas de la época en Pinto: Villa Acacia.

Un legado familiar: papel y vinos
Teodoro Sainz y Romillo (Madrid, 1872 – Pineda de Mar, Barcelona, 12 de agosto de 1924) fue un empresario, propietario y político español vinculado al negocio familiar de la papelería madrileña y al desarrollo vitivinícola impulsado por su padre y hermano. Fue heredero, junto a su hermano Eugenio Sainz Romillo, de la histórica Casa de comercio Sainz Romillo, un almacén de papel situado en la plaza del Callao, número 6, en Madrid, con más de setenta años de actividad.
La familia de Teodoro tenía profundas raíces en el comercio madrileño del siglo XIX. Su padre, el catedrático Teodoro Sainz Rueda (1835–1897), se casó en 1865 con Francisca Romillo Arena (1834–1881), hija de José Dámaso Romillo Ortiz y de Gregoria María de la Arena. Francisca heredó en 1872 la papelería que se había originado en 1845, fundada por su hermano José María Romillo Arena. A partir de entonces, el negocio se consolidó bajo el nombre Sainz Romillo, y en 1870, Teodoro Sainz Rueda inició una actividad paralela: la producción de vinos en sus fincas de Arganda del Rey y Velilla de San Antonio, donde también poseía bodegas y destilerías.
Entre 1871 y 1875, la papelería pasó a estar regentada por los hijos del matrimonio, Eugenio y Teodoro Sainz Romillo, bajo la razón social Sainz Romillo Hermanos. En 1879 trasladaron el negocio a la céntrica plaza del Callao. Allí convivieron durante años, aunque con entidades jurídicas separadas, el comercio de papeles y los productos vitivinícolas que elaboraba la familia bajo la marca Almacenes Sainz de vinos Velilla.
En 1892, la papelería aparece a nombre de Teodoro Sainz Romillo, cambiando un año después a Casa de comercio de Don Eugenio Sainz y Romillo. En 1897 figura como Almacén de papel de Teodoro Sainz-Romillo y García y en 1905 vuelve a su denominación como Teodoro Sainz Romillo, teniendo entonces su sede en la calle Jacometrezo, 62, muy cerca de la plaza del Callao.
El reparto de actividades entre los hermanos se consolidó: Eugenio asumió la gestión de las fincas y el negocio vinícola de Velilla de San Antonio, mientras que Teodoro se centró en el comercio de papel. La tienda permaneció abierta hasta 1914, cuando fue expropiada por la construcción de la Gran Vía, coincidiendo con el inicio del declive económico de los Sainz Romillo.
Teodoro Sainz Romillo fue también secretario del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Madrid. Teodoro estaba casado con Acacia Álvarez Mesa Menéndez Valdés, hija del periodista y político asturiano Florentino Álvarez Mesa, quien fuera alcalde de Avilés. Teodoro falleció en la localidad catalana de Pineda de Mar en 1924.
Villa Acacia, el refugio en Pinto
Como otros vecinos de la burguesía madrileña, Teodoro eligió Pinto para establecer su residencia de verano. La elección no fue casual: Pinto gozaba de buena comunicación ferroviaria, clima saludable, y un entorno rural apacible. Fue así como adquirió un terreno en el término municipal y mandó construir una vivienda que bautizó con el nombre de su esposa, Acacia Álvarez Mesa, en la misma línea que su contemporáneo Pérez Torregrosa, quien levantó años antes “Villa María” en honor a su mujer, la que posteriormente pasaría a ser la Casa Fúster.
Gracias a un documento notarial de venta con carácter de ejecución hipotecaria fechado en 1911, se conoce la estructura y composición de la villa.

Villa Acacia era una finca de recreo y utilidad ubicada en la entrada de la localidad de Pinto (Madrid), junto al trazado del antiguo ferrocarril del Mediodía. Estaba completamente cercada por una sólida pared de piedra de tres metros de altura, y su acceso principal se encontraba en la emblemática plaza del Cristo, señalada con el número 2. Esta ubicación privilegiada la situaba junto a la línea de ferrocarril y justo frente a la plaza del Cristo, uno de los enclaves más característicos del municipio.
Los linderos de la finca dan una idea clara de su enclave urbano: al Este, con la citada plaza y ermita del Cristo; al Norte, con la calle de San José, antiguo camino hacia Fuenlabrada; al Oeste, con propiedades del conocido vecino Antonio Pérez Torregrosa y la huerta de don Doroteo González Álvarez; y al Sur, con casas del propio Pérez Torregrosa que daban a la actual calle de la Princesa de Éboli (antiguo camino del Pardo). Si nos fijamos, se trata de la misma quinta que posteriormente ocuparía el general Weyler y familia..
Villa Acacia contaba con una amplia superficie de más de 8.247 metros cuadrados, donde se alzaba una casa principal o «casa hotel», de unos 113 metros cuadrados, y otros edificios auxiliares para diversos usos: dependencias del servicio, estancias con suelo de portland y techos de madera y teja, lavadero con pilas de ladrillo, e incluso un sistema de abastecimiento de agua con pozo negro. También se describe un estanque construido de ladrillo, revestido de cal, arena y portland, lo que denota cierto nivel de confort y ornamentación.
En agosto de 1906 se celebró en el distinguido hotel Villa Acacia una aristocrática verbena, luciendo los jardines caprichosa y profusa iluminación. Todos los concurrentes fueron obsequiados con esplendidez, haciendo los honores la bellísima esposa del Sr. Romillo.
En resumen, Villa Acacia fue una distinguida residencia de recreo de principios del siglo XX, representativa del estilo de vida acomodado de algunos propietarios en Pinto.
Una numerosa y activa familia
Teodoro y Acacia tuvieron varios hijos, que crecieron entre Madrid y Pinto, en un entorno de estabilidad, educación y tradición familiar. Sus hijos fueron:
- Teodoro Sáinz Álvarez Mesa (1897–1964), casado con Concepción García-Bravo Castañón (1905–1970), con quien tuvo tres hijos.
- María del Carmen Sáinz Álvarez Mesa (1898–1993), casada con Julio Chulilla Gazol (1888–1960).
- Fermín Sáinz Álvarez Mesa, fallecido siendo niño el 5 de julio de 1903.
- Paco Sáinz Álvarez Mesa, casado con María Clemente.
- Concepción Sáinz Álvarez Mesa.
- Pepe Sáinz Álvarez Mesa, el menor de los hermanos.
Esta numerosa familia representa el modelo de familia acomodada, bien posicionada en la sociedad madrileña de principios del siglo XX, que encontraba en Pinto un lugar ideal para el descanso y la vida familiar alejada del bullicio urbano.
Legado y recuerdo en Pinto
Aunque la historia de Villa Acacia terminó trágicamente con su venta en subasta hipotecaria en 1911, el recuerdo de la familia Sáinz Romillo permanece en la memoria histórica de Pinto en el libro recientemente publicado «La Colonia Veraniega de Pinto». Su presencia contribuyó al esplendor de aquella Colonia Veraniega que tanto aportó a la vida cultural y social del municipio.
En definitiva, la figura de Teodoro Sáinz Romillo representa la conjunción de emprendimiento, cultura, familia y amor por la vida tranquila del campo. Pinto fue para él y los suyos más que un lugar de paso: fue un hogar estival lleno de significado. Posteriormente, Villa Acacia pasó a ser propiedad del general Weyler.
Más información en el libro «La Colonia Veraniega de Pinto«, de Mario Coronas



