Hola… sí, hola.

Os habla uno de los elegidos para la gloria, soy un alumno pinteño imaginario. Este año, 2026, me toca vivir desde dentro las Olimpiadas Escolares. La profe, Inmaculada Carrión Gil, la de la R.R.Teatinas, nos lo dijo con esa media sonrisa que mezcla orgullo y memoria: “Es la edición número treinta y cinco… XXXV”. Así, en números romanos, como si pesaran más, como si guardaran todo lo que ha pasado antes.

Y claro… ella lo sabe bien. Porque ha estado en todas. En todas. Viendo pasar generaciones, camisetas, nervios, risas… Eso, por lo menos, merece un aplauso largo.

Como el que también se lleva Juan Carlos Fernández Samblas, del Calasanz, que empezó organizando desde el antiguo Patronato Deportivo Municipal de Pinto (PDM) y sigue ahí, al pie de la pista, ahora ejerciendo de profe del Calasanz.

A mí me salió diseñar el cartel de este aniversario (no es el oficial de ayuntamiento). Y no sé muy bien por qué, pero me vino a la cabeza algo muy libre… muy de otra época. Un aire flower power, colores vivos, letras que casi bailan. Porque al final esto va de eso: de alegría, de recuerdos que se quedan pegados.

Y entonces pensé en las camisetas. En esas que nos dan cada año… y que alguien, hace mucho, decidió convertir en algo más. Escribir en la espalda un mensaje. Una frase. Un “acuérdate de mí”. Nadie lo había planeado… pero pasó. Y desde entonces, cada camiseta es un pequeño trozo de historia. Un recuerdo que se lleva puesto.

Luego están las pruebas. El ruido. Ese sonido que empieza tímido y acaba llenándolo todo. Da igual si te conocen o no: siempre hay alguien animando. Padres, amigos, vecinos… o gente que simplemente se deja llevar. Aquí nadie corre solo.

Y entre todo ese bullicio, hay una voz. Bueno… varias. Durante años fue la de Iñaki Valencia y a veces la técnica de Pedro Navarro. Y actualmente, la de Antonio Baños, que empieza como siempre: “sí… eh… eh… probando…”. Y de repente, ya estamos dentro. Bienvenidos. Alguna broma, algún momento inesperado… y el micro pasa de mano en mano: Pacheco, Lucas, Alcázar, Salva… nombres que también formaron parte de esto, sin olvidarnos de Salus, Elena, Richi Fraile, Gema, Antonio

Yo llevo camiseta roja. Otros van de naranja, verde, amarillo, azul… y así sabemos a dónde ir, qué nos toca: Longitud, velocidad, medio fondo, jabalina, peso… y al final, los relevos. La traca. Ahí ya no se escucha nada claro: aplausos, silbidos, gritos… emoción pura.

Y cuando todo termina… llega ese silencio raro. El de después. El de recoger, despedirse, mirarse como diciendo “ya está…”. Hasta el año que viene. Profes, alumnos, técnicos, los que montan, los que cuidan… todos.

Así que ya sabéis… venid, animaos, traed a vuestros padres. Esto siempre ha sido gratis, pero lo que se vive aquí… eso no tiene precio.

Y vosotros… no lo olvidéis: escribid algo en la camiseta. Lo que sea.

Porque quizá, dentro de muchos años… alguien lo lea y vuelva a escuchar todo esto otra vez.

José Juan López Cuchillo.

El Rincón de Cuchillo (ePinto)

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