
Cuando Pedro Faura y Moreu decidió destinar su fortuna a la creación del Asilo de San Pedro, no estaba pensando únicamente en dejar una casa donde pudieran vivir los ancianos pobres de Pinto. Su voluntad era crear una institución capaz de mantenerse con recursos propios. Para ello, dejó vinculados a la fundación distintos bienes y rentas que, con el paso de los años, serían administrados por el Patronato.
Hasta ahora, el testamento de Pedro Faura nos había permitido conocer las líneas generales de aquel proyecto, pero no disponíamos de un inventario completo de sus propiedades. La prensa de las primeras décadas del siglo XX aporta ahora nuevas piezas para reconstruir, al menos parcialmente, aquel patrimonio.
Entre 1916 y 1920, distintos periódicos madrileños publicaron varios anuncios de subastas extrajudiciales de fincas propiedad del Asilo de San Pedro de Pinto. Gracias a ellos podemos poner nombre y dirección a algunos de los bienes que formaron parte de aquella herencia.
Y entre ellos encontramos incluso una propiedad en Pinto que hasta ahora no había aparecido en las relaciones conocidas: un palomar situado en la calle de la Silla (actual calle Nación Dominicana).
Seis bienes salen a subasta en 1916
La primera relación especialmente completa aparece en diciembre de 1916.
El Diario Oficial de Avisos de Madrid, el 6 de diciembre, anunciaba que el Patronato del Asilo de San Pedro de Pinto iba a sacar a subasta varias fincas de su propiedad. La venta estaba prevista para el 27 de diciembre, en la notaría de José María Martín, situada en la Carrera de San Jerónimo, 17.
La relación permite identificar cinco propiedades pertenecientes al Patronato y una sexta en copropiedad.
En Madrid se encontraban la casa número 17 de la calle de Jesús y María, la casa número 13 de la calle de Cabestreros y la casa número 3 de la calle de Mesón de Paredes. A ellas se sumaba la casa número 8 de la calle Real de Arganda, en Vallecas.
Pero la lista contiene también dos referencias especialmente interesantes.
Una de ellas era un palomar sin número situado en la calle de la Silla, de Pinto. Es la primera vez que aparece documentado en esta investigación un inmueble del patrimonio del Asilo situado en el propio municipio, al margen de la casa de la antigua calle de Valdemoro destinada a albergar la institución.
La otra era el solar número 28 de la calle de la Montera, en Madrid, que el Patronato poseía conjuntamente con don Guillermo Zurro. El anuncio especificaba que ambos propietarios lo sacarían a subasta.
La misma relación fue publicada en La Mañana el día 9 de diciembre y pocos días después, el 15 de diciembre, por El Liberal, confirmando los seis bienes o participaciones inmobiliarias.

Un patrimonio repartido entre Pinto y Madrid
La documentación ofrece así una imagen bastante distinta de lo que podríamos imaginar al pensar en una institución benéfica de carácter local.
El patrimonio del Asilo no estaba concentrado en Pinto. Una parte importante se encontraba en Madrid, donde el Patronato poseía varias casas y una participación en un solar, mientras que otra propiedad estaba situada en Vallecas.
El patrimonio conocido quedaría, por tanto, distribuido de la siguiente manera: las casas de Jesús y María y Cabestreros, la de Mesón de Paredes y el solar de Montera, en Madrid; la casa de Real de Arganda, en Vallecas; y el palomar de la calle de la Silla, en Pinto.
Todo ello se sumaba al inmueble de la antigua calle de Valdemoro que Pedro Faura había elegido para instalar el Asilo.
No conocemos todavía el inventario completo. Pero estos anuncios demuestran que la fundación disponía de un patrimonio inmobiliario considerable y geográficamente disperso.
1917: algunas propiedades desaparecen de la relación
Lo más interesante es que los anuncios posteriores permiten seguir el rastro de aquellos bienes.
En abril de 1917, apenas unos meses después, la prensa vuelve a anunciar una subasta. Esta vez aparecen la casa de Jesús y María, 17; la de Cabestreros, 13; la casa de Real de Arganda, 8, y la mitad proindiviso del solar de la calle de la Montera.
Ya no aparecen la casa de Mesón de Paredes ni el palomar de la calle de la Silla.
La documentación, sin embargo, no permite afirmar qué ocurrió exactamente con ellos. Que dejen de figurar en un anuncio posterior no significa necesariamente que fueran vendidos. Pudieron ser adjudicados, retirados de la subasta o haber cambiado su situación por otras circunstancias que hoy desconocemos.
Lo que sí podemos afirmar es que, en abril de 1917, esas eran las propiedades que el Patronato estaba anunciando expresamente para su venta.
El solar de la calle de la Montera
El caso del solar de la calle de la Montera resulta especialmente curioso.
En 1916 sabemos que el Patronato y Guillermo Zurro eran copropietarios. En los anuncios de 1917 se habla ya de la mitad proindiviso perteneciente al Asilo, aunque se indicaba que en la subasta podía incluirse también la otra mitad, con autorización de su propietario.
El solar volvería a aparecer en los anuncios de 1918.
En agosto de aquel año, la Gaceta de la Bolsa y de la Propiedad anunciaba nuevamente la subasta de las casas de Jesús y María y Cabestreros, la casa de Real de Arganda y la mitad indivisa del solar de Montera.
Y el 2 de octubre de 1918, La Mañana publicaba otra subasta en la que únicamente aparecían, de los bienes que estamos siguiendo, el solar de Montera y la casa de Real de Arganda.

El hecho de que una propiedad aparezca repetidamente en distintos anuncios demuestra que su situación fue más compleja de lo que podría parecer a primera vista. Para conocer el desenlace sería necesario localizar las escrituras de adjudicación o venta.
En 1920, tres propiedades
La última referencia localizada nos lleva hasta abril de 1920.
La Gaceta de la Bolsa y de la Propiedad vuelve a anunciar una subasta extrajudicial de fincas del Asilo de San Pedro. Esta vez aparecen tres: Jesús y María, 17; Cabestreros, 13; y Real de Arganda, 8.

El solar de la calle de la Montera ya no figura en esta relación.
Tampoco aparecen la casa de Mesón de Paredes ni el palomar de la calle de la Silla que encontramos en el anuncio de 1916.
Pero, nuevamente, debemos ser prudentes. La desaparición de una finca de un anuncio no permite establecer por sí sola que fuera vendida. Para conocer el destino definitivo de cada inmueble habría que localizar la documentación correspondiente a aquellas operaciones.
Las piezas de un patrimonio todavía por descubrir
Los anuncios de prensa permiten reconstruir así una pequeña parte del patrimonio que estuvo en manos del Patronato del Asilo de San Pedro. Son documentos aparentemente rutinarios, publicados para informar de unas subastas, pero más de un siglo después se convierten en una fuente extraordinaria para conocer la dimensión económica de la fundación.
Sabemos que hubo casas en las calles de Jesús y María, Cabestreros y Mesón de Paredes, en Madrid; una vivienda en la calle Real de Arganda, en Vallecas; un solar en la calle de la Montera, inicialmente compartido con Guillermo Zurro; y un palomar en la calle de la Silla de Pinto.
Y sabemos también que aquellos bienes no permanecieron necesariamente inmóviles. El propio testamento de Pedro Faura había previsto que, llegado el momento, las propiedades pudieran conservarse para obtener rentas o venderse y convertir su valor en un capital cuyos intereses contribuyeran al mantenimiento del Asilo.
Por eso, detrás de estas subastas no encontramos simplemente una relación de inmuebles. Encontramos la huella de un sistema económico diseñado décadas antes por Pedro Faura para intentar garantizar que su obra continuara funcionando después de su muerte.
La investigación, sin embargo, deja todavía algunas preguntas abiertas: ¿qué precio alcanzaron aquellas fincas?, ¿quiénes fueron sus compradores y cómo se empleó el dinero obtenido?
Las respuestas podrían encontrarse en las escrituras notariales y en los registros de la propiedad. Y quizá permitan reconstruir, con mucho más detalle, cómo la fortuna de Pedro Faura terminó convirtiéndose durante décadas en el sustento del Asilo de San Pedro de Pinto
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