Comenzaba el mes de septiembre de 1897 y un acontecimiento acaparaba la atención de todos los diarios de España. El intrépido viajero M. Gaudeaux anunciaba su llegada a Madrid el día 11 en su vuelta al mundo a pie y sin dinero. León Gaudeaux, en una apuesta de un millón de duros se comprometió a dar la vuelta al mundo en seis años, a pie, siguiendo el itinerario marcado antes de partir y sin dinero.

Fotografía de León Gaudeaux

Como en la novela de Julio Verne, publicada en diciembre de 1872, con una apuesta aceptada por Gaudeaux, bajo la premisa de viajar sin dinero, se inició la aventura. Salió de París el 14 de Julio de 1892 y realizó el siguiente itinerario:

París, Boulogne sur Mer, Londres, Southampton, Nueva York, Chicago, el Michigan, el Ontario y los otro lagos norteamericanos, el Far-West, el Canadá, Alaska, Siberia, la China (donde los restos de la gran muralla le sirvieron de guía), Nankin, Pekín, el Tonkín, pasando la frontera por Lang-Son, Calcuta, Bombay, Afganistán, Persia, Arabia, Jerusalén, Jaffa, Dalmacia, Egipto, Suez, Port-Said, El Cairo, Alejandría, La Tripolitana, Túnez, Argelia, Marruecos, Cádiz, Jerez, Sevilla, Córdoba, Alcázar, Aranjuez y Madrid, donde llegó el 11 de septiembre de 1897.

Para finalizar su viaje le quedaba Zaragoza, Barcelona, Pamplona, San Sebastián, Irún, Bayona, Burdeos y París, donde pensaba llegar a mediados de noviembre, terminando el trayecto siete meses antes de lo establecido en la apuesta.

Llevaba andados un total de 65.000 kilómetros y tan solo le faltaban unos 3.000 para finalizar su hazaña.

Leon Gaudeaux era alto, esbelto, de mirada atrevida, a pesar de su miopía, que le obligaba a llevar lentes, ojos azules, fino bigote castaño, escasísima barba, cabello corto, castaño y rizoso. El conjunto de su fisionomía bastante simpático; con aire marcial y decidido. Este joven de veintiocho años de edad era teniente del 20 regimiento montado de Artillería del ejército francés.

Había atravesado todo el imperio de Marruecos (1.125 kilómetros), donde estuvo a punto de perder la vida, recibiendo cuatro heridas al resistir el ataque de una tribu de cincuenta personas en las de Fez.

El célebre francés llegó a Cádiz el 12 de agosto. Desde entonces viajó siguiendo en lo posible la vía del ferrocarril (a pie, por supuesto, y caminando una media de 40 km. diarios), sin pedir nada ni aceptar dinero, y sí solo, cuando se lo ofrecen, comida, albergue y vestido. Gaudeaux solo ha sacado al empezar su aventura un franco, no para gastarlo, sino para poder, en país civilizado, justificar que no es un vagabundo y no ser arrestado como tal. Ese franco lo fue cambiando en todas las clases de moneda que fue encontrando a su paso. Desde Sevilla vino acompañado por un compatriota suyo: D. Arturo Laboisse, que le sirvió de interprete. A Córdoba llegó el 26 de agosto y se alojó en el gran Hotel de Oriente, aceptando la generosa hospitalidad de su propietario. Allí estuvo hasta el día 30, siguiendo dirección a Madrid. El día 10 de septiembre por la mañana llegó a la ciudad de Aranjuez, donde realizaron un breve descanso, partiendo nuevamente a las cinco de la tarde. El intrépido viajero durmió la noche del 10 de septiembre de 1897 en cama, cosa que no le ocurría con frecuencia, y lo hizo en la fábrica de chocolates de Pinto, invitado por su director. Seguramente su compatriota, don Edmundo Méric y Méric, realizó las gestiones para que el viajero galo durmiese en Pinto, puesto que inicialmente estaba previsto hacer noche en Getafe, antes de llegar a Madrid.

El Globo, 12 de septiembre de 1897, entrevista a Gaudeaux a su llegada a Madrid

CONTINUARÁ …

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