El 16 de diciembre de 1908 se anunció la «paralización de las obras de la construcción de la torre de la iglesia parroquial de Pinto». El motivo alegado era la falta de fondos. Una comisión de vecinos, presidida por el prelado de Madrid, realizó una suplica al ministro de Gracia y Justicia para que les facilitase algún donativo para proseguir con los trabajos de construcción de la torre.

En mayo de 1915 se dice en la prensa: «Pinto está en fiesta. Las sonoras campanas de una torre medio derruida (y sin probabilidades de reconstruirse) repican alegremente, como si la brecha que tienen no les doliera«.

El 5 de septiembre de 1918, diez años después de la paralización de las obras, se anuncia en el diario Madrid-Sport una excursión al pueblo de Pinto para visitar las joyas arqueológicas de la población, entre ellas, «la portada de la iglesia, de estilo plateresco, que es una verdadera maravilla«. Sobre el terreno, el sabio historiador y arqueólogo, D. Julián Sanz Martínez, miembro de la Deportiva Obrera, daría una conferencia.

Los auxilios realizados por la comisión de vecinos en 1908 debieron tener poco éxito, puesto que en marzo de 1919 se anuncia en el periódico «amenaza inminente ruina de la iglesia parroquial de Pinto, cuya torre hace bastantes años comenzó a levantarse, y cuyas obras se paralizaron por falta de fondos«.

EL DESASTRE DEL HUNDIMIENTO

El 22 de febrero de 1921 la portada principal de la iglesia, que era una verdadera obra de arte, con parte de la bóveda falló por su base, y los dos botareles que la sostenían, aunque insuficientemente, se desmoronaron. En su caída se corría el riesgo de que se arrastrara todo el edificio.

La imagen que se conserva es la del Programa Teatral que se celebró el 26 de junio de 1921 en el Teatro de Pinto. Un concierto-velada en beneficio de las obras de la iglesia parroquial de Pinto. En ella se observa que los escombros del hundimiento de la fachada permanecen sobre el suelo. La torre aparece desmochada, lo que indicaría que efectivamente se desmontó y por falta de fondos no se pudo levantar una nueva. Por ello, aparece una mocheta en la parte superior de la torre.

Por otra parte, se observa que uno de los estribos de la fachada, el del lado norte, y el arco cobijo de la portada se ven derrumbados y los escombros del hundimiento ante la puerta principal. Lo que indicaría que la fotografía está tomada instantes después del hundimiento. Por la fotografía, parece que la portada labrada en piedra y sus imágenes no sufrieron excesivamente, pero desgraciadamente toda la parte escultórica de la magnífica portada se perdió para siempre.

Por tanto, la leyenda del cura loco que afirmaba que el cura loco ordenó desmontar la torre porque estaba torcida y que al desmontarla se precipitó sobre la portada, destruyendo ambas joyas arquitectónicas en el año 1918, carece de fundamento. Los hechos relatados en todos los artículos están documentados con la hemeroteca. El impacto de un rayo eléctrico el 12 de septiembre de 1897 provocó un gran incendio y graves daños en la torre campanario. Todo ello motivó su desmontaje bajando sus magníficas campanas. La falta de fondos para levantar una nueva torre y conservar la iglesia la condenaron a la ruina, hasta que finalmente el 22 de febrero de 1921 terminó hundiéndose la portada, fallando por su base.

La próxima semana veremos cómo fue la carta del cura de Pinto suplicando limosna para reparar la iglesia, ante el temor de que pronto se convirtiese el templo en ruina.

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