Imagen única donde se ve a la torre de la iglesia sin su tercer cuerpo de planta octogonal ni su chapitel de pizarra. Principios del siglo XX.

Después de dos horas de intenso esfuerzo, se consiguió sofocar el grave incendio a las 19h del domingo 12 de septiembre de 1897. Un incendio provocado por la caída de un rayo sobre el chapitel de la iglesia. Posteriormente se comprobaron los graves desperfectos que había sufrido el tercer cuerpo de la torre.

A raíz de la fotografía, este tercer cuerpo dañado tuvo que ser desmontado. Las campanas de este cuerpo octogonal fueron guardadas en el interior de la iglesia, a la derecha de la puerta principal. La falta de recursos de la iglesia española desde el siglo XIX, incrementado tras la desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, motivó la falta de conservación de nuestro templo. La ausencia de las obras ordinarias y la falta de mantenimiento de los edificios eclesiásticos, los condenó al abandono y a la ruina.

Parece cierto que la torre también presentaba una inclinación hacia el arroyo de los Prados. La tradición afirma que existía el temor de pasar por sus proximidades por el riesgo de caída.

En 1903 la iglesia parroquial amenazaba ruina. Según el diario «El Día» el arquitecto provincial D. Luis Argenti acudió a Pinto el 21 de abril por disposición del gobernador civil de la provincia, Sr. Sánchez Guerra.

Ese mismo año aparece una figura controvertida en nuestro municipio, «el cura loco». Un cura al que dedicaremos todo un artículo. Aclamado por todos, Antonio Marcos, «el cura que da«, se compromete a reedificar la derruida torre de la iglesia. La obra estaba presupuestada en más de 250€ de la época. Pero nunca llegó a cumplir con su compromiso y popularmente se le conoció como «el cura loco«.

A mediados de septiembre de 1906 «la iglesia de Pinto se hallaba en inminente estado de ruina, hasta el punto de haberse hundido parte de ella«. Las autoridades habían tomado grandes precauciones para evitar desgracias. Un año más tarde, en una visión panorámica de Pinto se divisaba «la ruinosa torre de su iglesia y las parduzcas tapias del apiñado caserío«.

Parece claro, a juzgar por las informaciones halladas en la prensa, que la torre fue desmontada o terminó hundiéndose en su segundo cuerpo, y un tramo más. La falta de fondos obligó a paralizar las obras de la prometida reedificación de la torre.

Montaje fotográfico de la iglesia originalmente, y los posteriores desmontajes de los cuerpos superiores de la torre campanario.

El 16 de diciembre de 1908 se anuncia la «paralización de las obras de la construcción de la torre de la iglesia parroquial de Pinto«. El motivo alegado es la falta de fondos. Una comisión de vecinos, presidida por el prelado de Madrid, realizó una suplica al ministro de Gracia y Justicia para que les facilitase algún donativo para proseguir con los trabajos de construcción de la torre.

La torre permanecería desmochada hasta el desastre final: el hundimiento de su portada, que veremos en un próximo artículo.

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